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Rusia 2018: Italia, Holanda, Chile y Estados Unidos, cuatro fracasos con hambre de explicaciones

Corrupción, indisciplina, escándalos, viejos estilos de juego y ausencia de nuevas estrellas son ingredientes del desastre de las selecciones de futbol de Italia, Holanda, Chile y Estados Unidos, que no participarán en la Copa del Mundo de Rusia 2018. A la decepción deportiva se suma el golpe económico, pues en Italia, por ejemplo, cálculos conservadores refieren que la escuadra azzurra perderá 100 millones de euros por bonos que dejará de percibir, por camisetas, comerciales y servicios que ya no se venderán, así como por el retiro de patrocinadores.

BRUSELAS/VALPARAÍSO/ROMA (Proceso).- Desde que, en septiembre último, Italia perdió 0-3 ante España, se rumoraba que el ánimo escaseaba en el vestidor de esa selección de futbol y que había quejas por las decisiones del entrenador Gian Piero Ventura.

El pasado 13 de noviembre, el temor se volvió una pesadilla: Italia, cuatro veces campeón del mundo (1934, 1938, 1982 y 2006), fue incapaz de sobreponerse al 0-1 en la ida contra Suecia, y en la vuelta clasificatoria sólo pudo sacar un empate sin goles, resultado que colocó a los nórdicos en el torneo de Rusia 2018 y dejó fuera, por primera vez desde 1958, a la llamada escuadra azzurra.

Ahora en Italia se teoriza sobre cómo pudo ocurrir semejante tragedia deportiva. En lo inmediato se ha reaccionado con una tormenta de cambios.

El técnico Gian Piero Ventura fue la primera víctima de ese fracaso; pese a que su contrato había sido extendido tres años más, la Federación Italiana de Futbol (FIGC, por sus siglas en ese país) lo despidió el 15 de noviembre; cinco días después, Carlo Tavecchio renunció como presidente de esa agrupación.

El calcio –así se le llama al balompié en ese país– se ha descubierto gangrenado en su sistema, dice a Proceso Thierry Cros, periodista francés especializado en el futbol italiano desde hace tres décadas.

“En el origen de esta crisis hay razones estructurales y otras de mala gestión de La Nazionale (nombre que también recibe la selección) que se remontan a lo que ocurrió después de su eliminación en el Mundial de Brasil 2014 ante Uruguay en fase de grupos”, afirma Cros.

En esa ocasión renunciaron el entrenador Cesare Prandelli y el entonces presidente de la FIGC, Giancarlo Abete. Después fue nombrado Antonio Conte para el banquillo, pero dejó el cargo después de la Eurocopa 2016.

El entrenador genovés Gian Piero Ventura asumió el mando de La Nazionale en junio de 2016 tras renunciar a un sueldo de estrella; aceptó un salario anual de 1.3 millones de euros, tres veces menos que lo que cobraba Conte, según reportó el periódico La Repubblica. Sin embargo, su nombramiento no logró un consenso unánime.

“El director técnico de la selección nacional es nombrado por el presidente de la federación, quien a su vez es elegido por el Consejo Federal, un órgano en el que pesa mucho el poder de los representantes del futbol no profesional. Dos tercios de los votos están en sus manos, lo que no ayuda en la elección del candidato más apto para entrenador. El propio Tavecchio proviene del futbol amateur”, dice Cros.

Daniele Manusia, periodista deportivo fundador del sitio de internet L’Ultimo Uomo, opina que uno de los principales errores de Ventura fue insistir con la línea de tres jugadores centrales que terminó atascándose contra la defensa sueca.

“Desde sus primeras conferencias de prensa, Ventura insistió en que iba a utilizar la formación de juego 3-5-2 o el 4-2-4. Esto apartó del partido a algunos buenos futbolistas, como el delantero Lorenzo Insigne. Ventura no supo sintonizarse con su equipo y, poco a poco, eso influyó en el ánimo de los jugadores”, expone Manusia.

De acuerdo con Cros, la decisión de hacer debutar tarde a los jugadores en sus clubes y en la selección nacional también es parte de la crisis.

“En Francia o Inglaterra hay jugadores que con apenas 19 años están en los campeonatos más importantes. En Italia esto no ocurre. Con excepción de algunos casos puntuales, la mayoría llega al más alto nivel cuando sus colegas de la misma edad ya tienen un promedio de 150 partidos en ligas nacionales y 20 en ligas internacionales”, afirma.

El resultado en los últimos años se ha hecho evidente e Italia ya no genera jugadores de la talla de Alessandro Del Piero, Andrea Pirlo o Francesco Totti, los tres ya retirados.

A la debacle deportiva se suma la económica. Por no ir al Mundial de Rusia 2018, Italia perderá 32.7 millones de euros que la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) le prometió si clasificaba.

Además, en la federación temen la pérdida de la mitad de los patrocinadores de la escuadra azzurra. La misma reducción se sufriría en el área de ingresos por derechos televisivos, sin contar los comerciales que dejarán de venderse.También habrá pérdidas en los comercios especializados en indumentaria y accesorios deportivos, en las agencias de viajes que ya no ofrecerán boletos para viajar a Rusia y en los restaurantes que planeaban retransmitir los partidos de Italia en el Mundial.

De acuerdo con cálculos dados a conocer por el diario La Stampa, el golpe económico de que La Nazionale no esté en la justa mundialista asciende, como mínimo, a 100 millones de euros.

Los chilenos se creyeron los mejores 

Se trataba de la mejor selección chilena de todos los tiempos. La única en ganar la Copa América dos veces seguidas (2015 y 2016). Además, tres de sus jugadores, Claudio Bravo, Alexis Sánchez y Arturo Vidal, aparecen entre los mejores del mundo y otros tantos están considerados sólo uno o dos peldaños debajo de las estrellas.

Hasta hace un año, este equipo era el tercero mejor del planeta, según el ranking de la FIFA, pero eso no bastó: Chile no irá a Rusia 2018. En la fecha final de las clasificatorias sudamericanas, Brasil lo doblegó 3-0.

En entrevista con este semanario, Alfonso Gómez Serrano, historiador del futbol chileno, advierte que el escándalo protagonizado por el presidente de la Asociación Nacional de Futbol Profesional (ANFP) y vicepresidente de la Confederación Sudamericana de Futbol (CSF), Sergio Jadue, jugó un papel capital en la eliminación.

Jadue asumió el mando de la ANFP en 2011 y consiguió para Chile –de la mano del entonces técnico argentino Jorge Sampaoli– la clasificación al Mundial de Brasil 2014 y a la Copa América 2015. Ese mismo año se vio involucrado en el escándalo de sobornos que sacudió a la FIFA.

Este directivo, actualmente procesado pero libre bajo fianza en Estados Unidos, recibió pagos por 1.5 millones de dólares por adjudicar a la empresa Datisa los derechos de transmisión de cuatro versiones de la Copa América.

“Indiscutiblemente eso repercutió en los jugadores. Él (Jadue) era muy condescendiente con ellos, les daba todo lo que pedían en cuanto a premios y comodidades”, asegura Gómez.

La federación chilena acordó con sus jugadores un premio de 4 millones de dólares por clasificar al Mundial de Brasil 2014 y de 7 millones si lograban el pase a Rusia.

Sin embargo, tras el escándalo y con la nueva administración que desde entonces preside Arturo Salah, la relación “fue más vertical y menos condescendiente. A eso los jugadores los mermó, tuvieron que comenzar a negociar… desaparecieron los privilegios y los hoteles ya no eran del mismo nivel”.

La renuncia del entrenador Sampaoli y la llegada del argentino Juan Antonio Pizzi agravó la crisis. Para la Copa América Centenario los jugadores se rebelaron contra el técnico después de los dos primeros partidos. Se perdió con Argentina (1-2) y se ganó apenas a Bolivia (2-1).

Explica Gómez: “Alexis declaró que él no se sentía cómodo con el sistema de Pizzi y que prefería la forma de Sampaoli, lo que conlleva una pérdida de la disciplina y el sentido de autoridad en la selección. Los jugadores impusieron su forma y ganaron el campeonato. Pese al logro deportivo, se dañó la relación entre los jugadores y el técnico.

“Pizzi no tiene mucha personalidad, es muy condescendiente. Sampaoli era más duro y se sentían bien con su sistema porque lograban resultados, le creían. A Pizzi no le creyeron.”

Otro elemento que incidió en la eliminación fueron las constantes indisciplinas de algunas estrellas, sobre todo de Arturo Vidal, quien organizó una fiesta que terminó en desórdenes en el Casino Monticello de Santiago, a menos de tres días de disputarse el decisivo encuentro con Paraguay, el cual perdieron 0-3 con un autogol que marcó el propio delantero.

Los jugadores chilenos se creyeron clasificados, se creyeron los mejores, capaces de ganar el Mundial, pero Chile perdió tres de los cuatro últimos partidos de la eliminatoria. Alfonso Gómez considera que esta generación dorada comienza su curva descendente, y no ve jugadores de recambio de calidad similar.

En lo económico, la ANFP perderá los 2 millones de dólares que iba a recibir si clasificaba al Mundial. Además, los patrocinadores de la selección –entre los que destaca Nike– disminuirán sus aportes, como establecen los contratos para estos casos.

Holanda: Se murió el Futbol Total

Holanda necesitaba marcarle ocho goles a Suecia y con trabajos hizo dos. El declive de La Orange en las máximas competencias del futbol mundial comenzó desde que tampoco calificó para la Eurocopa 2016. La caída obedece a factores numerosos, variados e interconectados.

La prensa deportiva europea insiste en que los holandeses se han vuelto “demasiado” dependientes de su estrategia y filosofía clásica de juego, el Futbol Total, que después de cuatro décadas no se renovó y se volvió “predecible”.

Los medios locales indican que ese estilo de juego, basado en la posesión del balón el mayor tiempo posible, exige alto nivel de habilidad técnica y entrenamientos rigurosos, que es difícil lograr porque el calendario internacional de futbol sólo reúne a los seleccionados pocos días para jugar uno o dos cotejos antes de que regresen a sus equipos.

Según los medios holandeses, la selección y los directivos que la dirigen viven de la “nostalgia” y sufren un síndrome de “grandeza y superioridad” que no les permite ver hacia adelante.

De acuerdo con analistas deportivos especializados, otro factor es que ya pasaron los años de gloria de sus delanteros y no se trabajó para reemplazarlos. Los analistas coinciden en que la generación de nacidos en la segunda mitad de los años ochenta, que fueron la base del equipo campeón de la Sub-21, fue tan desaprovechada que se les conoce como “la generación perdida”. Sólo uno de ellos, Ryan Babel, jugó ante Suecia.

Otra causa del desastre: por falta de visión, los directivos de la Real Asociación Holandesa de Futbol (KNVB, por sus siglas en holandés) no pudieron retener a jóvenes promesas, como Hakim Ziyech, Oussama Tannane y Sofyan Amrabat, quienes, debido a su doble nacionalidad, prefirieron jugar con Marruecos, selección que sí calificó al Mundial.

Además, desde 1990 Holanda ha cambiado de seleccionador 14 veces. Ha sustituido drásticamente a entrenadores veteranos por exjugadores poco experimentados, como fue el caso de Marco Van Basten. Robert Maaskant, quien tiene una larga carrera como entrenador en la liga holandesa, afirmó en agosto pasado al diario deVolkskrant que la experiencia dejó de ser importante para elegir a los directores técnicos de su país.

A pesar de la mala racha, la selección no parece estar sufriendo en sus finanzas ni por la pérdida de contratos comerciales. En junio de 2014, Nike extendió un acuerdo millonario de patrocinio a 2026, y el banco holandés ING, principal patrocinador desde 2010, amplió a mediados del año pasado su apoyo económico a 2022.

Con la consultoría PwC renovaron tres años más una colaboración en áreas de negocios y en tecnología de análisis de datos. Actualmente ocho corporativos patrocinan la selección.

Estados Unidos: fracaso millonario

El mayor tropiezo en el futbol de Estados Unidos se consumó la noche del pasado 11 de octubre. Su selección nacional sucumbió 1-2 de visita ante Trinidad y Tobago y, por primera vez desde 1986, no participará en el Mundial.

Rusia 2018 se le negó a Bruce Arena, el entrenador más exitoso que ha tenido el representativo estadunidese, el que los calificó a cuartos de final en Corea-Japón 2002 tras dejar fuera a México. Al final, renunció el 13 de octubre.

En su segunda etapa como entrenador de ese seleccionado, Arena consumó en 11 meses la debacle que inició el alemán Jürgen Klinsmann, quien arrancó el Hexagonal de la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Futbol Asociación (Concacaf) con derrotas ante México y Costa Rica.

La pesadilla deportiva generará pérdidas económicas a la Federación de Futbol de Estados Unidos (USSF, por sus siglas en inglés), que encabeza Sunil Gulati, y a patrocinadores que invirtieron con la supuesta tranquilidad de que no ocurriría un desastre.

Durante los últimos 30 años, el futbol estadunidense sumó patrocinadores importantes y una audiencia cautiva que cada cuatro años, durante el verano, estaba atenta al paso del equipo nacional. Según los estados financieros de la USSF, correspondientes a 2015, se registraron ingresos por más de 100 millones de dólares en el proceso rumbo al Mundial de Brasil 2014.

De entrada, Estados Unidos perderá los 12.5 millones de dólares que le iba a pagar la FIFA por calificar, así como ingresos por los derechos de televisión de los partidos amistosos previos al torneo.

La cadena de televisión Fox Sports pagó 425 millones de dólares por los derechos de transmisión en inglés de los Mundiales 2018 y 2022. Verizon y Volkswagen serán patrocinadores en los comentarios del medio tiempo y después de los juegos.

Para Brasil 2014, ESPN promedió 4.6 millones de espectadores por partido de Estados Unidos. En los juegos de otros equipos promediaron 3.9 millones.

Bruce Lefkowitz, ejecutivo de publicidad de Fox Networks, declaró en septiembre, antes de que Estados Unidos quedara fuera del Mundial, que casi 75% de los acuerdos de patrocinio ya habían sido vendidos.

Telemundo pagó 600 millones de dólares por los derechos de transmisión en español para esos dos mundiales. Ahí el impacto podría ser menor, considerando que México sí calificó y que en 2014 los cuatro partidos de Estados Unidos representaron sólo 9% de la audiencia total de Univisión.

Sunil Gulati podría ser remplazado en la federación. En febrero próximo habrá elecciones y hay candidatos fuertes que aspiran a ocupar su cargo.

Tras la eliminación estadunidense, exjugadores, como Landon Donovan y Alexis Lalas, cuestionaron lo que ocurrió en el terreno de juego y fuera de él. El primero recriminó la actitud displicente de los jugadores contra Trinidad y Tobago, el rival más débil del Hexagonal que llegó a ese partido ya eliminado, con ocho derrotas en nueve juegos.

“Nunca tendría que haber pasado el hecho de estar pendientes de anotar un gol en el último partido contra Trinidad y Tobago para entrar en el Mundial. En nuestra historia hemos pasado por estas situaciones, pero eso ya lo habíamos superado. El problema es que tenemos muchísimos jóvenes que no juegan al futbol y estamos perdiendo muchísimos potenciales jugadores”, aseguró.

El fracaso de la selección -–ganó sólo tres de 10 partidos– se consumó con jugadores que van de salida, como Tim Howard, Clint Dempsey, Michael Bradley y Jozy Altidore. No se dio el relevo generacional.

Este reportaje se publicó el 3 de diciembre de 2017 en la edición 2144 de la revista Proceso.

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